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Un encuentro acertado

julio 15, 2009

Luego del escape de Alferrad, en el templo se dio orden de buscarlo por atacar a un juez Clerios, Erio, el amigo de Alferrad se ofreció para encabezar la búsqueda, ya que en su interior sospechaba que algo estaba mal.

Alferrad, desde lejos mira la roca celesteMientras, en un peculiar cráter, en cuya entrada había una roca celeste, Alferrad encontró su “escondite favorito” en el cual solía ir a pensar o meditar en sus tiempos de soledad. En este escondite, Alferrad decide dejar atrás su atuendo de Sileto y convertirse en un viajero, ya que pensaba que no podría volver a el templo, así que tomo su gran abrigo café, algunas cuantas cosas para comer, su espada la cual escondió bajo su abrigo y se armo de valor, para salir en un viaje al cual lo habían forzado. Su primer objetivo era el lado oscuro de la luna, para encontrar a estos seres que menciono el juez, y descubrir si el infinito poder que según el albergaban era cierto.

Con valor, Alferrad tomo una bocanada de aire, miro la roca celeste y decidió no volver hasta que todo estuviese claro. En cierta forma Alferrad estaba feliz, ya que en su mente sabia que pese a todo esta era una perfecta oportunidad para conocer un universo mucho más grande. En ese momento, Alferrad escucha el correr de algunos seres, decidió esconderse para averiguar quienes eran, y se dio cuenta que un escuadrón de Siletos lo había seguido, algo que obviamente no le agrado mucho, pero era algo obvio. Sin pronunciar ningún ruido se escondió lo mejor que pudo, pero de la nada escucho una voz familiar:- No creo que puedas seguir escondido aquí, viejo amigo:- inmediatamente Alferrad salto emocionado, y feliz mente grito “Erio, no puedo creerlo”, a lo que la voz contesto:- si, ¿o acaso creías que te dejaría ir solo a una aventura como esta?:- Alferrad exaltado, le comenta que no es precisamente una “aventura”, si no que mas bien un viaje sin rumbo, pero Erio no dio su brazo a torcer, y le dejo en claro que lo acompañaría.

En todo este proceso, los Siletos que habían llegado junto con Erio, discutían que harían al respecto, ya que Erio se estaba aliando con un “criminal buscado”, pero a la vez entendían lo que sentía y dudaban que Alferrad fuera culpable de algo. En la disyuntiva, Erio los observa y los calma, diciendo que perfectamente podrían hablar de el como otro traidor, pero los Siletos se negaron,  y preferían decir que “se perdió en acción”. Alferrad les agradeció y junto con Erio emprendieron su viaje a un rumbo que al menos este desconocía, pero el sabia solo una cosa, ahora no se sentía solo, y sabía que gracias a ello seria más fácil encontrar una respuesta.

El camino estaba trazado y ambos viajeros estaban listos, solo faltaba que el destino se apiadara de ellos y la suerte los acompañase, ya que el lado oscuro de la luna, no es un lugar al cual alguien pueda ir tan fácilmente.

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