Archivos de la categoría ‘Luniere’

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Sincronía!

junio 6, 2009

Los ojos de Alferrad se encontraban fijos a los rostros de los viejos Luniere que lo juzgaban, no sabia como se enteraron de que el abrió la puerta siendo que había llegado hace apenas unos segundo junto a quienes lo encontraron. Miro con atención a los 4 Clerios que lo habían acompañado al juzgado y estos bajaron la mirada con indignación: – ¡¿Qué significa esa actitud?!- era lo único que se repetía en el inconciente de Alferrad mientras los jueces le hablaban de lo “inapropiado” de sus actos.
Con fuerza Alferrad alzo la voz y dando un golpe a una mesa cercana ha el dijo:
-¡¿Que clase de hipocresía es esta, cómo diablos sabían que estaba ahí si acabo de llegar a este lugar junto a mis captores?!-

Alferrad, Hablando ante los JuecesLos jueces sin siquiera darle importancia dijeron:
-No eres nadie para cuestionar nuestro poder y autoridad, ni menos para preguntar como nos enteramos de algo, hoy por hoy sabemos todos los presentes lo que hiciste y esa es tú falta, por la cual serás castigado.-

Con orgullosa postura los jueces se prepararon a dictar el castigo, pero en ese instante Alferrad empuja a uno de los clerios y se dirige a donde están los jueces. De la nada 5 Siletos se lanzaron sobre el y lo tomaron de brazos y piernas evitando que se moviese, pero en ese ángulo Alferrad vio algo que lo paralizo, uno de los jueces no tenia ni la esencia ni la mirada de un Luniere y de sus manos blancos hilos salían hacia el resto de los jueces.
-¿Qué demonios es eso?- Era lo que la mente de Alferrad pensaba mientras miraba a este ser el cual por alguna razón no tenia la esencia de los Luniere. Con miedo gritando le dice a los otros Siletos que miren a ese ser tan extraño, pero estos nada hacen y mas aun, se ríen en su rostro pensando que era una escusa.
Bruscamente Alferrad se suelta y corre desesperadamente por el templo, sin entender nada de lo que estaba pasando, creía que la paranoia lo invadía pero también sabia que no estaba loco como para ello, es así cuando sin darse cuenta llega a la puerta la cual aun tiene su espada en la ranura.
Sin tener otro lugar donde ocultarse y pese al riesgo de morir quemado, Alferrad rápidamente abre la puerta pero para su sorpresa esta vez no fueron flamas lo que salieron del interior, sino que una intensa luz y una silueta que se acercaba a el.
Cada vez las cosas eran más raras para Alferrad y no entendía nada de lo que estaba pasando, su tranquila y soñadora vida de la nada se transformo en un gran rompecabezas.

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Un Pensamiento Oculto

mayo 28, 2009

Con el rostro lleno de temor y su cuerpo paralizado, Alferrad veía como desde detrás de la puerta una imponente bola de fuego se abalanzaba sobre el, mostrándole ante sus ojos lo que seria su pronto fin. Con un ágil movimiento logra esquivarla, pero aun así recibe parte del impacto de la flama,  sin duda el creía que se había salvado y que podría avanzar, pero se dio cuenta que la flama no se detenía, seguía adelante casi como una serpiente a su presa. Alferrad sabia que si la flama continuaba de esa forma todo el templo se quemaría y quizás hasta la misma luna, así que con gran valor y decisión, se lanzo contra las puertas del templo y las cerro de un solo golpe.

Alferrad, notando que los clerios se acercan-¿Qué hay detrás de estas puertas para que usen medidas como esta?- pensó tranquilamente, mientras notaba el daño que el templo había recibido. En ese instante noto que unos pasos se escuchaban dentro del templo, al parecer los Luniere habían vuelto de su descanso para seguir sus labores. Alferrad sabia que correr seria inútil, así que se quedo sentado, pensando en como justificaría el dejar su puesto y más aun, el abrir las puertas prohibidas del templo.

Cuando miro hacia la dirección de la cual provenían los pasos, 4 Clerios eran los que se dirigían al lugar, todos con rostros que tenían una rara mezcla de furia y preocupación. Al llegar al lugar de las puertas, los Clerios ven a un pensativo Alferrad sentado frente a estas, a su alrededor todo deteriorando por evidentes mascas de fuego y solo una cosa toco sus mentes: “Esto no puede quedar sin castigo”. Alferrad vio esa sensación en los ojos de los clerios pero no tuvo miedo, estaba más intrigado por el misterio detrás de la puerta que por el castigo, así que cuando los Clerios lo tomaron para dirigirse a un juicio formal, ni siquiera opuso resistencia, de hecho, en su cabeza solo una encrucijada de preguntas se planteaba más que cualquier posible castigo.

Los clerios y Alferrad llegaron a una gran habitación en la cual varios Luniere estaban sentados, todos con largos trajes blancos y unas imponentes hombreras doradas, sus rostros serios, casi sin vida y con pergaminos en las manos, esta escena produjo que al fin se activara la mente de Alferrad para entender en el lío que se metió, más cuando vio a uno de estos Luniere levantarse y apuntarlo de forma acusadora. El peso de la curiosidad al fin se vería encima y un omnipotente castigo se veía venir, los ojos de Alferrad al fin mostraron miedo ante las consecuencias, pero aun así la duda seguía en su mente, la puerta lo intrigaba demasiado para tomarle estar del todo presente en el lugar.

Otro de los Luniere se levanto, rápidamente y con voz alzada dijo:

-¡Es hora de juzgar la osadía de este joven Luniere!

Algo en ese segundo no calzo en la cabeza de Alferrad: los clerios habían aparecido muy de pronto, sin tiempo para informar de que el abrió la puerta, por ende ; ¿Cómo ellos hablaban de una osadía, si el bien sabia que dejar su puesto no era digno de tal tipo de juicio?

La mente de Alferrad empezó a funcionar nuevamente y sabia que algo no estaba bien…

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Una mirada al Silencio

mayo 21, 2009

Con la Luna llena, los Luniere pueden al fin tomar un merecido descanso de su ardua labor y como es su costumbre habitual, todos rápidamente se dirigieron al borde de la luna a observar que ocurriría hoy con sus adorados seres del planeta azul.

Alferrad, como siempre caminando lentamente y en solitario pensamiento, llevaba una vela de color dorado, esperando crear una estrella fugaz ya que era fanatico de estas, pero antes de darse cuenta, un Luniere mucho mayor que el se la quita de las manos reclamando que un Sileto no puede dejar su puesto en luna llena. Alferrad, muy disgustado, pregunta que tiene que ver que el sea un Sileto, si todos los demás dejaron sus puestos, es así como el anciano Luniere se acerca y le explica algo que todos los Luniere deberían saber:

 

-Mi estimado joven, acaso olvidas las labores de cada una de las estirpes Luniere.- ante esta declaración, la cual Alferrad encontró sin sentido, con voz tranquila le dice:

 -La verdad jamás e entendido eso, de hecho, ni siquiera recuerdo porque nos clasifican, siento que somos iguales, hacemos todos una labor que complementa al otro, así que el clasificarnos no es una escusa.-   El viejo escucho sin siquiera pestañar  y manteniendo la calma le explico:

 

-Bien sabes que existen 4 tipos de Luniere, esto según el momento del eclipse en el que nacieron. Por ejemplo yo pertenezco a los Clerios, nacidos en el punto final del eclipse, nuestra función es custodiar los secretos del templo y escribir nuestra historia para que no se pierda, tú eres un Sileto, los nacidos en los tres cuartos del eclipse, son los encargados de proteger a los demás Luniere y las puertas del templo.  Los Inerus, nacidos en el 2 cuarto del eclipse, su misión es la de dirigir  la luz de la luna al planeta azul y por ultimo los Tersis, nacidos en el primer cuarto del eclipse, su misión es la de guiar los rayos del sol a la Luna. Tu, como guardián, debes quedarte ahora que nadie estará en el templo, ya que los otros Sileto hablaron para tener el permiso y bajar al borde de la Luna.-   

Con cara de resignación, pero a la vez pensando que podría ser una oportunidad ideal para saciar su curiosidad, Alferrad acepto el discurso sin sentido del viejo y se dirigió al templo mirando con melancolía el borde de la Luna. 

En la puerta del templo la soledad era abrumante y el sentimiento de angustia  por saber que protegía uno de los secretos más grandes incluso para su propia raza lo devastaba constantemente. ¿Cuánto puede aguantar un Luniere normal el proteger un secreto que es desconocido para su propia raza?

 La puerta del Templo de la LunaA decir verdad Alferrad resistió menos de medio segundo para ir a las puertas del templo y dirigirse a la habitación más lejana de este, donde tenían prohibido entrar. “Era de esperarse que algo prohibido escondiera muchas respuestas y que incluso me dijera la forma de llegar al planeta azul”; pensó emocionado Alferrad, quien a cada segundo corría mas rápidamente por las ansias que lo devoraban. Al final de un extenso corredor, cuyas paredes construidas en cristal y rocas lunares brillaban más que la misma Luna llena, encontró una puerta, cuya cerradura tenia la forma de la espada que Alferrad portaba, parecía una coincidencia, cosa la cual no le importo, estaba demasiado ansioso para pensar en eso, así que sin dudarlo, puso su espada en la cerradura y abrió la puerta.

Incontables luces se asomaron al abrir la imponente puerta de cristal y roca lunar, tras ellas se encontraba algo que hizo que el rostro de Alferrad se llenara de pánico…

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Cuando Todo Comienza…

mayo 18, 2009

¿De donde nace la inspiración para aquellos poetas, músicos, pintores y locos amantes? Bueno, pues cuenta la leyenda que en el rincón más oscuro de la luna, donde bellas montañas de plata se ven a lo lejos, existe un mágico templo, habitado por unos introvertidos personajes que se hacen llamar los Luniere. Estos extraños seres son los encargados de regalar el inspirador brillo de la luna al permitir que los rayos del sol  reboten en la superficie lunar y generen un sentimiento de dicha en los corazones que lo necesitan.

Fielmente, mientras realizan esta labor, con atenta mirada observan un gran planeta azul, el cual es el hogar de los destinatarios de toda la magia de la luna, pero siempre que ven a esos seres notan que no son felices e inevitablemente los Luniere se preguntan constantemente: ¿haremos bien nuestra labor? ¿Por qué razón llevan consigo esa tristeza?

 

Cada vez que tienen un momento de ocio, los Luniere se dirijen al borde de la luna a observar más de cerca a los habitantes de su  admirado planeta azul, pero ninguno a tenido el valor para dejar la luna y ver de cerca la razón de sus preguntas, aunque siempre, escondido entre los cráteres de la luna, uno de ellos a soñado con viajar al admirado lugar.

Desde la luna él… Con una melancólica mirada nos observa atentamente…

Desde la luna él… Con una melancólica mirada nos observa atentamente…

El nombre de este peculiar personaje es Alferrad, que a diferencia del resto de los Luniere que suelen nacer de un eclipse lunar, el nació de una bella roca celeste de la luna.Siempre ha sido más apartado que el resto, ya que gasta más tiempo en pensar en los seres del planeta azul que en mover la Luna para inspirarlos…

 

Y hoy, en una noche que para nosotros es como cualquiera, para Alferrad, será la noche en la cual su historia comenzara a escribirse…

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