De pronto, el juez levanto una mano y de la nada todo quedo en silencio, era un frío atormentador y parecía que un soplo de muerte hubiese arrasado la luna.
Alferrad miro a su alrededor y todo estaba paralizado, pero no como si el tiempo se hubiese detenido, más bien parecía que todos se hubiese apagado, como si estuvieran inconcientes, como si sus almas ya no existieran. Era casi como si todos se detuvieran a observarlos a el y al juez. De pronto una voz se pronuncia y dice: -¿Te gusta esto Joven Alferrad?-, intrigado Alferrad descubre que la voz era la del juez, quien casi como por arte de magia apareció a sus espaldas.
-Por alguna razona preces entender quien soy, o más que entender, saber que algo como yo existe, pero se que te preguntas que como es posible que un ser tan parecido a ti pueda hacer todo esto- Dijo la voz del juez, imponiéndose en todo el lugar casi como un eco Divino.
Luego de la imponente declaración, Alferrad valientemente contesto:- Se que existes, al igual que yo, pero tienes razón, no se en que se basa tu existencia, ni menos como has logrado que todos en este lugar se paralizaran como lo han hecho, ¿Quién eres? O mejor aun, ¿Qué eres?-.
El juez dio unos pasos alrededor de Alferrad, estudiándolo, viendo de pies a cabeza como su cuerpo parecía más que atormentado. Dio una larga carcajada y nuevamente en divino, pero frío tono contesto: – No soy más que un Luniere, aunque claro, es obvio que no lo sabes si jamás has dado vueltas por lo que de verdad es la luna… ¿sabias que algunos Luniere habitan en el lado oscuro de la luna? Automáticamente por esto creerás que soy malvado, pero el supuesto lado oscuro de la luna tiene más luz que su lado, ya que al estar apartado de ustedes y su fanatismo por esa esfera azul, hemos aprendido a vivir sin necesidad de una emoción, solo nacemos con propósitos, crear, destruir, guiar, etc. Esto no a hecho seres…digamos…”perfectos”, ya que no dudamos para hacer nada, solo lo hacemos-.
Alferrad entendía lo que el juez decía, pero aun no sabía porque tenia tales habilidades, o que buscaba en “este lado de la luna”, y con todas estas preguntas en su mente se sintió algo amenazado, su cuerpo sentía frío y por inercia su mano llego a su espada.
El juez de la nada aprecio frente a Alferrad y saco su propia espada, la dejo apuntando a su frente y dijo: – Soy lo que soy porque no tengo ninguna emoción que me detenga, sin amor, sin miedo, sin odio, sin bien ni mal, yo puedo lograr lo que sea, ya que solo vivo para pensar, pero mis pensamientos se ven detenidos, ya que mis compañeros y yo descubrimos que mientras existan seres que tengan emociones, y que vivan para complacer o ayudar, nuestras creaciones solo viven 5 segundos, ya que las dudas y las emociones las marchitan, por esto decidimos eliminar a los Luniere y claro, a los seres que ustedes regalan emociones, los habitantes del planeta Azul…¿respondí tu pregunta iluso joven?-.

Alferrad veloz mente retrocedió un paso y frente al juez grito:- ¡¿Quién te da el derecho de decir que son superiores por ello, y más aun de decir que para lograr su propósito deben eliminara a otros seres vivos?!-. El juez respondió imponente:
- Mi superioridad-.